Con 291 personas participando de manera presencial y virtual desde Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Formosa, Buenos Aires y Neuquén, se llevó adelante el tercer encuentro de LiderArte 2026.
Bajo el título “IA como copiloto: ¿Quién está al mando?”, el panel reunió a Gerardo Alarcon Cendra, Jonathan Klor y Rafael Kolomi para reflexionar sobre uno de los grandes desafíos del presente: cómo incorporar la inteligencia artificial al trabajo cotidiano sin perder autonomía, criterio ni capacidad de decisión.
El encuentro, enmarcado en el pilar de la autonomía, puso el foco en una idea central: el verdadero valor no está en elegir entre personas o tecnología, sino en potenciar la colaboración entre ambas.
Rafael Kolomi
Rafael Kolomi cuenta con una amplia trayectoria en el mundo de la tecnología, desempeñándose a lo largo de su carrera como consultor y gerente en distintas organizaciones.
Su recorrido incluye roles vinculados a innovación, transformación digital y gestión tecnológica en organizaciones académicas y tecnológicas.
Desde 2020, forma parte de Kolektor y hoy es Manager de Infraestructura IT, liderando equipos de infraestructura, arquitectura, seguridad, Inteligencia Artificial, gestión de incidentes y DevOps.
Su mirada combina visión estratégica, innovación y una profunda comprensión del impacto de la tecnología en las organizaciones.
Jonathan Klor
Es Ingeniero Industrial, Project Manager y apasionado por los procesos y nuevas tecnologias.
Tiene 15 años de experiencia en industria y procesos.
Desde 2020 se desempeña como Project Manager en la empresa Servicios y Consultoria, enfocado en el diseño de productos con y sin IA para el Sector Público y Privado.
Su experiencia combina gestión, tecnología y una fuerte orientación a generar valor a través de la innovación.
Gerardo Alarcón Cendra
Gerardo Alarcon Cendra, cuenta con más de 10 años de experiencia en el área de Ingresos Brutos de la Dirección General de Rentas de Corrientes, donde participó activamente en procesos de transformación digital, incluyendo el diseño y desarrollo de la Guía de Trámites Interactiva.
Actualmente se especializa en la aplicación de herramientas digitales, automatización de procesos y agentes de inteligencia artificial.
Adaptarse o quedarse atrás
Gerardo abrió el panel invitando a pensar cómo evolucionan las habilidades humanas frente a cada transformación tecnológica.
A través de la metáfora de los tres chanchitos, planteó tres formas de relacionarse con la IA. Por un lado, están quienes la niegan o creen que no afectará su trabajo. Luego aparecen quienes la utilizan de manera superficial, sin profundizar en su potencial. Finalmente, están quienes deciden integrarla con criterio, desarrollando capacidades para discernir cuándo y cómo utilizarla estratégicamente.
El mensaje fue claro: en un mercado cada vez más competitivo, no alcanza con usar herramientas. El diferencial está en desarrollar criterio para aplicarlas con inteligencia.
La IA como copiloto, no como piloto
Jonathan abordó uno de los puntos más sensibles del uso de la inteligencia artificial: la fiabilidad de la información.
Durante su presentación explicó que herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude pueden generar respuestas convincentes, aunque no siempre correctas. Por eso, remarcó la importancia de validar fuentes, contrastar información y no asumir que todo resultado generado por IA es necesariamente verdadero.
Además, destacó el valor del conocimiento previo como un factor clave para obtener mejores resultados. Cuanto mayor es el conocimiento de una persona sobre un tema, mejor será su capacidad para formular instrucciones precisas, detectar errores y evaluar la calidad de las respuestas.
Su principal reflexión fue que la IA debe entenderse como un copiloto: una herramienta que acompaña, acelera y asiste, pero donde el control sigue estando en manos de las personas.
Lo que la IA no puede reemplazar
Desde su experiencia de más de 30 años en tecnología, Rafael compartió una mirada centrada en el valor del juicio profesional.
Explicó que, aunque la IA puede ofrecer soluciones técnicamente correctas, existe una dimensión humana imposible de replicar: el contexto, la experiencia, la intuición y todo aquello que no está escrito en ningún sistema.
Según planteó, la IA no reemplaza el juicio, sino que elimina la fricción asociada a tareas repetitivas o mecánicas. Esto permite que las personas dediquen más tiempo a actividades de mayor valor, cómo pensar estratégicamente, comunicarse mejor y tomar decisiones de calidad.
También dejó una idea potente: la inteligencia artificial funciona como un espejo. Cuanto mejor contexto, conocimiento y experiencia recibe, mejores resultados devuelve.
El futuro del trabajo
A lo largo del encuentro, los tres panelistas coincidieron en una conclusión: la inteligencia artificial no viene a reemplazar el valor humano, sino a redefinirlo.
En este nuevo escenario, la autonomía profesional cobra un rol aún más relevante. Ya no se trata sólo de incorporar tecnología, sino de desarrollar criterio, pensamiento crítico y responsabilidad para usarla de manera consciente.
La pregunta no es si la IA cambiará nuestra forma de trabajar. Eso ya está ocurriendo. La verdadera pregunta es quién está al mando.
Algunas ideas que nos llevamos:
✔ La IA no reemplaza el criterio humano, lo potencia
✔ No alcanza con usar herramientas: importa cómo las usamos
✔ Validar información y fuentes es cada vez más importante
✔ El verdadero diferencial sigue estando en las personas



